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Siétamo es una población de 600 habitantes, situada a 12km de Huesca. En el año 1099, el rey Pedro 1º de Aragón concedió al monasterio de Montearagón la supervisión de la iglesia del entonces ‘Setimo’ (por encontrarse en el ‘7º miliar’ desde la capital cercana). De la posición estratégica de Siétamo quedan restos tan valiosos como las ruinas del palacio en el que nació el Conde de Aranda, Pedro Pablo Abarca de Bolea, en 1917, y fallecido en Épila en 1798. Otra importante personalidad del pueblo es el Cardenal D. Antonio María Javierre Ortas (1921 – 2007), que llegó a ser Prefecto de la Congregación de Ritos.

D. Ignacio Almudévar Zamora
Decoración tradicional de la casa
El interior de la iglesia del pueblo

También es nacido en Siétamo, D. Ignacio Almudévar Zamora, prolífico y todavía activo escritor y costumbrista, conocedor como pocos de los orígenes, historias y acontecimientos, no solo de Siétamo, sino de todo Aragón. Gracias a él sabemos, por ejemplo, que esta casa fue allá por los siglos XVII y XVIII una importante casa agricola, donada a los párracos de Siétamo al morir los propietarios, los cuales la habitaron y utilizaron como capilla hasta unos cuantos años antes del 2000, momento en el cual los actuales propietarios la adquirieron, comenzando una rehabilitación que mantendría la esencia de la casa, pero adaptándola a la mayor comodidad actual posible.

En esta recuperación de la Abadía, se encontró una tabla decorada sobre la antigua puerta, que databa de 1825, que podéis apreciar en la imagen inferior. También se logró conservar el antiguo ‘lagar’, el cubo donde se pisaban las uvas para producir mosto, el cual se depositaba en toneles, desgraciadamente desaparecidos. Estos dos elementos, tabla y lagar, son los signos más valiosos de historia de la casa.

Además, se rehabilitaron las cuadras antiguas, patios traseros, … para transformarlos en lo que hoy en día son los comedores, la cocina o el bar.